martes, 24 de mayo de 2016
viernes, 13 de mayo de 2016
miércoles, 11 de mayo de 2016
lunes, 9 de mayo de 2016
Competencias del curso de formación
Las competencias a desarrollar
por las personas drogodependientes en proceso de rehabilitación son las
siguientes:
- Conocer los tipos de drogas (alcohol, tabaco, cocaína y marihuana) y sus efectos, para evitar su consumo de forma incorrecta, así como los posibles riesgos del consumo de estas drogas.
- Capacidad para reconocer los factores que indican que una persona es drogodependiente.
- Conocer los tres niveles de prevención del consumo de drogas: prevención universal, prevención selectiva y prevención indicada.
- Capacidad para reconocer y eliminar los factores de riesgo de la drogodependencia, y reconocer y potenciar los factores de protección contra la drogodependencia.
- Ser capaz de llevar a cabo estrategias (autorregistros, informes autobiográficos de recaídas, fantasías de recaídas) para la prevención de recaídas en la drogodependencia.
- Ser capaz de llevar hábitos deportivos saludables y una dieta equilibrada, siendo consciente de la importancia de la salud.
- Promover la Inteligencia Emocional para favorecer el desarrollo de la autoconciencia, la motivación intrínseca y extrínseca, la empatía y la socialización.
- Capacidad de comunicar su propia experiencia como drogadicto para concienciar a la población acerca de los problemas del consumo de estas drogas.
- Ser capaz de enfrentarse a la situación de drogodependencia pidiendo ayuda y apoyo a su entorno más cercano.
miércoles, 4 de mayo de 2016
¿Por qué hemos decidido hacer un plan de formación sobre este tema?
Como todos sabemos, el uso de drogas tiende a tener un
gran impacto en la vida social de las personas drogodependientes que se ve
reflejado según el grado de dependencia alcanzado, y de los recursos personales
y sociales de los que disponen cada uno de ellos.
“En primer lugar, la adicción a las drogas suele estar
asociada con una representación social en la que el usuario es situado como
“diferente” con respecto a la norma y por lo tanto es excluido o marginado. En
este sentido, el uso de drogas se traduce en una reducción de la calidad de
vida del individuo en un sentido amplio, en donde se pierden gradualmente un
lugar y un espacio dentro del entorno social (…). A ello hay que agregar la
carencia o pérdida de habilidades sociales que tiene lugar cuando el inicio en
el consumo ocurre en edades tempranas, contribuyendo así a agudizar el
aislamiento” (Kury y Méndez, 2013).
También es importante tener en cuenta la falta de
estructura que caracteriza la vida diaria de muchas de estas personas o el
estilo de vida, el cual suele ser organizado casi por completo en torno a la
adquisición y administración de las sustancias.
Todo esto refleja la complicada realidad a la que se
enfrentan los drogodependientes cuando han desarrollado un estado importante de
dependencia, y la necesidad de crear mecanismos que le permitan reinsertarse en
su contexto, es decir, que le ayuden a reconstruir las redes sociales que se
han visto dañadas por esta situación, de modo que pueda volver a ocupar un
lugar en su entorno social y sea reconocido de nuevo.
Actualmente se financian, se escriben y se desarrollan
muchos estudios acerca de la drogadicción. En algunos programas de televisión
se pueden ver a personas adictas que son enviados a rehabilitación. Del mismo
modo, existen personas del mundo de la ficción y gente de a pie que admiten que
son adictos. Y los informes de las noticias hablan de las muertes de personas
importantes y famosas, en las que las drogas en general parecen estar
implicados.
Los gobiernos, los organismos internacionales y
nacionales, y las organizaciones de caridad hablan sobre este problema y piden
financiación. Cientos de millones de euros se gastan para intentar solucionar
el problema. Sin embargo, hay un problema serio en medio de todo esto.
Tal y como señala Narconon, el asunto de la adicción
no va a ninguna parte; no está mejorando. A pesar de todas las inversiones, el
tratamiento no parece estar haciendo desaparecer muy rápidamente el problema.
Por estos motivos, creemos importante realizar un Plan
de Formación entorno a este tema, ya que estas personas necesitan adquirir
nuevos conocimientos, habilidades y actitudes para posteriormente saber cómo
enfrentarse a su problema de drogadicción y/o a una posible recaída. También
creemos que es muy importante trabajar la Inteligencia Emocional para que
aprendan a controlar sus impulsos y las emociones negativas, y por tanto no
recaigan. Si una persona cuenta con una Inteligencia Emocional segura y
estable, no tendrá altibajos emocionales bruscos, aprenderán a aceptarse a sí
mismos tal y como son, comprenderán, regularán, y controlarán sus emociones e
impulsos. Al igual ocurre con las habilidades sociales, ya que muchos de ellos
no logran poder mantener relaciones afectivas duraderas, verdaderas y
positivas.
No ha parecido interesante dedicar un apartado de
nuestro Plan de Formación a esta parte, ya que, si las personas con
drogodependencia cuentan con un apoyo personal, emocional y social sólido y
fuerte, no se encontrarán solos ante el huracán en el que se encuentran, y será
más difícil que se dejen llevar por el “mono”, ya que sienten que pertenecen a
un grupo específico, y tienen algo por lo que merece la pena seguir adelante,
por muy complicado que sea el proceso.
Para finalizar con esta introducción, a continuación,
adjuntamos un enlace que muestra un vídeo, donde aparece muy bien reflejada la
verdadera cara o, mejor dicho, la realidad de las drogas:
https://youtu.be/0KL0py7i0nA
Bibliografía:
Kuri, S. E. R., y Méndez, L. D. N. (2013). REINSERCIÓN
SOCIAL DE USUARIOS DE DROGAS EN REHABILITACIÓN. UNA REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA. Revista Electrónica de Psicología Iztacala,
16(1), 172-196.
Página web de Narconon: http://www.narconon.org/es/drogadiccion/factores-de-la-drogadiccion.html
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
